sábado, 11 de mayo de 2013

unidos en la carne

Si en la oscuridad nació el consumado amor, la mas eterna y bella silueta de eclipse, si, dos labios se buscaban en el sonido mas fuerte de un corazón a todo vapor; si fue la magia la que junto a dos rostros dormidos, en transe, solo se busco el destino, solo, y el amor, el amor gritaba, cantaba y bailaba, volábamos mas allá de toda humanidad, idos por el sentimiento. Fue el mundo olvidado, dos seres extasiados rebosados por el conflicto, en brazos ajenos el día fue tan lejano; el fin del camino abrió las puertas, la luz tenue de la cerradura se hizo cegante, y ambos unidos a la magna premisa, mientras saltaban los cometas, se sembraba el cielo y las amapolas de cabeza nos miraban, nos esbozaban sonrisas

ideas congeladas

Ahora me siento sola en una tormenta de nieve, me nubla la visión y sumerge mi pensamiento en las oscuras tinieblas de la muerte interna, casi puedo ver como las venas se asoman cada vez mas al externo de mi piel, ¡no duele! pero muero.

Hay un antifaz que cubre mi rostro que disfraza la cara de espanto que irriga el corazón; este corazón que es más mortal que todos los hombres, una palabra, que digo, un simple gesto me mataría con el dolor más terrible de un cuerpo sin destino terrenal.

¡No me mires! (Gritando)
Con tus ojos púrpuras, que si lo haces insinuando profundidad, me podrías hacer quedar con el corazón en las manos.

¿Por que?... preferiste el pecado y me dejaste en la sombra de una silueta sorda.
Ayer existía una mujer dentro de esta carne liquida; de esto, de esto que escribe sin dar vuelta la cabeza para ver como se le pasan los años, de cómo el tono de tus ideales 
Me dejaron sin tiempo, viviendo por la misma razón que viven las enfermedades.
Me tienes dañando un papel haciendo que sangre por no entender las verdaderas ideas de mi mente.

miércoles, 1 de mayo de 2013

Volver

La noche se escucha silenciosa...
no es necesario hablar, solo mirar,te acercas me acerco a ti muy ansiosa,
dispuesta a sentirte y volverte a amar.

No pido permiso a la vida...
te tengo de frente y te voy a sentir,
que importa lo que la gente diga...
que importa lo que te vaya a pedir!!!

Se mueven las sabanas y suspiras,
te tengo donde siempre debías estar,te acerco , me acercas y respiras...
disfruto y disfrutas lo que tenga que pasar!!

Y que tal si le robamos al tiempo...??
unos minutos que sean eternidad...??
que tal si de mi cuerpo haces el templo
de todas las caricias que calmen mi ansiedad!!

El viento es complice al tocarnos la piel,
la noche guarda el secreto vivido...
tus labios suaves destilan miel...
mi ser se entrega al tuyo enardecido.

Y volvería una y otras veces...
regresaría sin siquiera tenerlo que pensar,
por las caricias y sensaciones que ofreces...
por tu forma tan tuya de amar...

Regresaría al pasado si pudiera...
tomaría un poco mas de ti...
me entregaría de nuevo a ti entera...
te recordaría lo que sentías al estar en mi.

Volver es posible, pero no es cierto...

Despertar a tu lado


Abrí los ojos con los primero rayos de sol que entraban a través de las cortinas, no sabia que hora era, pero apenas acababa de amanecer.
Y fue ahí, en ese mismo instante, cuando sentí su calor, sus brazos alrededor de mi cintura, y sonreí. Estaba allí... con el... uno de mis deseos mas grandes, abrir los ojos y encontrarme a su lado......ummmmm.

Me gire para ver su cara, muy despacio para no despertarle, la noche había sido muy intensa, llena de deseo, de sentimientos, de ternura, de amor, de pasión...una noche completa.
Me sentía feliz y pensaba lo maravilloso que seria poder hacerlo día tras día.
Permanecí un rato mirándole, estaba profundamente dormido, relajado.
Me encanta mirarle, sentirle, oler su cuerpo...era mío...solo mío!

Le bese en la comisura de los labios, apenas se entero, solo se movió un poco para asirme aun mas fuerte, y me debí de quedar de nuevo dormida.

Note el movimiento de su cuerpo desperezándose.


Un beso en la espalda me lo corroboro y un “buenos días cariño”

Era mi momento, me sentía la mujer mas feliz del planeta, me quede inmóvil, como si así pudiese detener el tiempo.

Al cabo de unos minutos, su boca comenzó a recorrer mi espalda, sus manos mi cuerpo y este reaccionaba a cada una de sus caricias, pero yo seguía inmóvil disfrutando de cada movimiento, de cada sensación.
Sentía como su sexo crecía alli, pegado a mi culito, su mano lentamente comenzó a explorar el mío, una respiración profunda salió de mi cuando comenzó a acariciarme, y un ummmmmmmm cuando percibió mi humedad, lentamente me dio la vuelta y me beso con pasión, con las mismas ganas de hacia unas pocas horas.

Bajo su boca a mi cuello, acariciando mis pechos con delicadeza y mirándome a los ojos, me dijo de nuevo:

.- Buenos días amor mío.

Me despojo de mi camisón de raso y comenzó de nuevo a sacar de mi cuerpo la mejor sinfonía del placer, como si fuera la primera, como si la noche no hubiera existido, con mas ternura, con mas ganas, con mas deseo.

Mi cuerpo ansiaba sentirle de nuevo, lo quería dentro de mi y dándose cuenta de ello, penetro en mi, moviéndose muy lentamente, como queriendo permanecer así para siempre. No importaba el día tan complicado que se le presentaba, no importaba nada.

Mi cuerpo estaba lleno de el y mi mente se resistía, no quería dar termino a ese momento, pero este llego... intenso, largo y silencioso, para un instante mas tarde sentir como el llenaba mi cuerpo.


Permanecimos durante un rato allí abrazados, no decíamos nada, no queríamos decir nada, los dos sabíamos que en poco tiempo deberíamos separarnos, y no sabíamos ninguno de los dos, cuando seria la próxima vez que podríamos estar de nuevo juntos, así que lo mejor era no decir ni una palabra. Solo permanecer abrazados, desnudos, acariciándonos...y sintiendo cada segundo.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Porque el mirar atrás nos lleva a llorar
La melancolía, lentamente se transforma en pena
Y la pena nos lleva a pensar en lo que pudo ser y no fue
En lo que pudimos hacer y no hicimos.
Compromiso momentáneo de alguien que no buscaba dar amor, mas bien un compromiso pasajero que pretendía conseguir placer y luego cerrar la puerta al amor, a la esperanza de tener nuevamente aquello que anhelas y ves tan lejano.
Levanta tu mirada y dirige tus ojos tristes al horizonte,
Donde el sol se esconde dejando una oscuridad que se hace cómplice del amor y la pasión, y donde la luna alumbra los cuerpos pálidos que se aman sin medida.
La pasión no se controla con el tiempo que nos queda, más bien se aprovecha del tiempo que no tenemos y hace que nuestros momentos juntos sean intensos porque pensamos en que nos queda poco.
Pero la pasión también tiene la capacidad de hacerte olvidar el poco tiempo que tienes, porque entre más intensa, más nubla tu conciencia para que no veamos la delgada línea que hay entre la pasión y la responsabilidad.
La pasión, esa caprichosa que hace y deshace a su antojo, que une nuestros cuerpos formando uno solo, que no le importa si hay algo más allá de ese momento. A ella sólo le interesa hacer que ese momento intenso se viva y se disfrute con frenesí, sólo quiere ver la obra de sus manos y reir a carcajadas cuando la euforia estalla provocando esa nube de placer que, en los días siguientes, nos hacen soñar despiertos y desear que se vuelva a repetir.
Tendidos, abrazados, empapados de pasión y ese toquecito de lujuria que siempre estuvo presente para darle el toque de sabor dulzón, pero narcótico que nos elevó a las nubes y, en un momento único pudimos ver al Creador de toda esa pasión y desenfreno.
No sé tú, pero yo veo esto como el inicio de muchos momentos de éxtasis que nos llevarán a las nubes, una droga que suavemente se apodera de los sentidos y no deja más opción que volver a amar.

carta a mi misma!

Hace tiempo que te lo quería decir, pero por circunstancias que seguramente no vienen al caso he estado un poco desconectada, pero que sepas y tengas en cuenta que te detesto.


Te desteto por tu estúpida forma de relacionarte con los demás, por el rol que ocupas en tu miserable círculo de seres parecidos a ti. Por como vives cada día consumiendo cualquier cosa que dan por el electrodoméstico más importante de tu horripilante casa: la televisión. Detesto que te atrevas a recomendarme algún libro, porque es uno más que debo eliminar de mi lista de “pendientes”. Lo mismo sucede con el cine. La música. Te detesto. Te desteto tanto, que compartir mesa contigo elimina mi voraz apetito. Desteto tu vulgar forma de expresarte, tus ademanes, el muro de tu mirada. Tu forma de interpretar las telas que te visten. 

Desteto tu desidia, tu rutina, tu falta de coraje ante lo mal que te trata la vida. Desteto la inercia que domina tu cotidianidad, que confundas la tranquilidad con el aburrimiento. Te detesto por tu bandera: la ignorancia, aunque aún así opines de todo. Pero lo que más desteto es que pienses que cuando me río, lo hago contigo.

la "última" vez

La última vez que viste a tu mejor amigo del colegio. La última vez que estuviste en aquel bar, de aquel país asiático. La última vez que saboreaste aquel licor. La última vez que te besó…

A diario nacen y mueren situaciones que jamás volverán a repetirse, pero la inconsciencia de ello hace que no se viva en una constante y dramática despedida. 

En cambio, otras veces. Otras tantísimas veces, si somos conscientes de que “esa” será la última vez. Y vivimos la angustia del preludio, tratando de aferrarnos a las sensaciones para transformarlas en detalladísimos recuerdos que deformaremos con el tiempo a nuestro antojo, para ser menos infelices. Para inventar, al menos, el pasado.

No obstante, sucede también que la consciencia de la última vez, si ésta es previamente decidida, puede ser gratificante. Como cuando el preso vive despierto la noche previa a su liberación, porque su última vez es el comienzo de una vida sin contar los días.